El flujo de gente empezaba a cambiar en ese lugar, llegaba mas gente de la que se iba. El exceso de humanos no era preocupacion para Javier, la interaccion con ellos lo era. Siempre era el mismo cliche con el, alguna otra alma solitaria desesperada por compañia comenzaria una platica sin originalidad, o tal vez los jovenes alegres deseosos de contagiar su alegria (y borrachera) le invitarian un trago.
Intentando evitar llegar a ese punto, Javier pago su cuenta y se marcho, perdio un par de minutos en encontrar el carro. No era el alcohol la causa de ello, era su distraccion ante los situaciones que el consideraba no tenian importancia. Dentro del carro pensaba a donde dirigirse, su mente daba vueltas, pensaba en cosas que nada tenian que ver con el momento y de vez en vez regresaba al momento. Asi manejaba por toda la ciudad pensando a donde ir, asi paso el resto de la noche hasta perdio conciencia de si mismo y no volvio abrir los ojos.
