Llevo ya varios días dándole vueltas a las mismas ideas, tratando de organizar mis pensamientos y tratando de definir mi posición en estos temas, estoy hablando de la soledad y del amor, y por obvias razones, estoy hablando como hombre. Todo comienza cuando mi amigo Carlos me recomienda un poema de Tanya Davis titulado "Como estar solo", lo cual me lleva a varias preguntas, pocas respuestas pero sobre todo una sola conclusión:
La soledad al igual que el amor son libertades y bendiciones. El malentendido comienza con la constante terquedad de esta sociedad de evitar estar solo, de atacar la idea y de llenarla de tabús que no tienen sentido alguno.
Una vez que se aprende amar la soledad se entiende que amar a otro ser humano no se hace por la necesidad de compañía (o la evasión de la soledad) sino por el gusto de compartir corazones, después de todo el amor surge del principio básico de compartir, y todo lo que la idea de “compartir” implica, son siempre estas implicaciones las que complican una idea tan sencilla y hermosa. La soledad al igual que el amor no se vive de lejos ni se vive mañana, se vive aquí y se vive ahora, tampoco hay promesas y mucho menos reglas, se vive, se siente, pero nunca se entiende. Ni la soledad ni el amor deben doler, deben de disfrutarse tanto que provocan sonrisas inmensas, tan inmensas que rompen los músculos de cara y causan una terrible tortura, una tortura física incapaz de provocar dolor.
Y la soledad y al igual que el amor debe ser completa, la ausencia de ellos debe ser la perdición total, perder un amor debe provocar la muerte del alma, debe destrozar el corazón y de no ser asi no tiene sentido alguno seguir fingiendo emociones que no pueden llegar a ser amor. Por un amor se debe dar todo, entregar todo y estar dispuesto a perder todo. Cuando acaban los momentos de soledad o de amor deben doler, deben ser tan imposibles que la única idea que permanece en la mente y el corazón es la de seguir adelante en esta vida, totalmente contrario a la idea de ser completamente feliz al grado de querer morir en ese preciso instante. Si no se ama en una simple mirada honesta en el inicio del día, teniendo a un amor a un lado y siendo su sonrisa y la propia un mundo perfecto entonces no vale la pena amar, después de todo quien no quisiera ser recordado y recordar durante la eternidad ese momento, o aun mejor, vivir ese momento hasta que el tiempo deje de existir. Y el momento no deja de ser igual de perfecto si se cambia la cama por un espejo y los ojos ajenos por los propios, y no hablo de narcisismo, hablo de unos segundos donde estar solo es lo mejor, y si la ansiedad se apodera de tu espacio no hay problema, es solo la desintoxicación a una adicción a estar acompañado.
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