Les quiero platicar una historia, una historia de amor y desamor, de pasión e indiferencia, de vida y muerte. Les quiero platicar la historia de un personaje conocido apodado "Bugs", le apodaban así por que se cogía conejos.
Todo comienza una noche de Junio, saliendo de un restaurant italiano en el bulevar agua caliente, con una caja de barras de cereal en el piso del asiento del pasajero. Yo, como siempre iba dirigiendo el camino, ella como siempre estática esperando a reaccionar a mí. Debo admitir que aquella interacción no era lo mío, pero trataba de sacar el mayor provecho posible, después de todo yo era el que perdía en esa relación. Esa noche no fue la excepción, comencé acariciar la pierna de aquella mujer alta, era verano, hacía calor y por lo tanto usaba falda, lo cual facilitaba llevar mi idea a la realidad. Comencé a subir mi mano hasta sus caderas, la pasaba cerca de su vagina y ella comenzaba acelerar la respiración, tomaba mi mano con la suya sin saber qué hacer, se veía claramente como luchaba entre la idea mental de quitarla y la idea emocional de acercarla más.
Decidí ahorrarle la decisión, tome su mano izquierda y la puse en mi pene, su derecha y la puse en sus tetas, después de todo yo solo tengo dos manos y una la necesitaba para manejar. Ya la tenía controlada, con esos niveles de excitación no había marcha atrás, así que mis dedos comenzaron acariciar su vagina, tan húmeda que su calzón estaba mojado, mismo que hice un lado para que mis dedos entraran en ella, solo el índice y el medio, no había necesidad de mas, con la palma de mi mano hacia presión en su clítoris, ahí comenzaron los gemidos que solo sirven para levantar el ego. Con su mano derecha se apretaba tanto las tetas que podría jurar que causaban dolor, lo cual podría adivinar la excitaba aun mas, su mano izquierda acariciaba sin atención mi pene, estaba más concentrada en su propio placer que en el mío, situación que no me molestaba en lo absoluto, sabía que era una mujer altamente orgásmica, ni necesitaba más de 10 minutos para provocar dos orgasmos seguidos.
Continúe con la misma rutina un poco más, ya no tenía idea de donde estaba, solo manejaba por calles los suficientemente solas para que ella se sintiera cómoda, y lo suficientemente transitadas para no causar miedo. Comencé acelerar los movimientos de mis dedos, entraban y salían provocando roses que solo elevaban los sonidos, ella tomo una respiración muy profunda y lenta, esa es la señal de que hay que concentrase solamente en el clítoris para lograr el éxito doble, así lo hice, y en exactamente 12 minutos ella estaba satisfecha y con deseos de pagar el favor. Es aquí donde la situación se vuelve agradable para mi, mi ego esta tan grande como mi pene erecto apunto de liberar tensiones.
Sonrió y abrió los ojos, me volteo a ver como si me amara, siempre me ha parecido muy chistoso como alguien confunde amor a su pareja con el amor a sus orgasmos. Mi mano esta húmeda y necesito limpiarla, siempre es incomodo estar en esa situación. Ella decidió que era su turno de ser agradable, me abrió el pantalón y casi choco por la distracción, regreso mi atención al volante mientras ella bajaba su cara hacia mi pene, sin voltearme a ver solo me dijo "Me avisas cuando te vayas a venir". Comenzó a chupar mi pene, era excelente en eso, su cabeza bajaba y subía, su lengua se movía de formas que solo las diosas deben conocer. El acto duro igual, 12 minutos. El momento llegaba, decidí no decir nada y simplemente inyectar todo el semen en su boca, trate de contener por unos segundos la eyaculación para que saliera con mayor fuerza, para que no pudiera evitar tragarse al menos una parte. Ella estaba molesta, se sentía como una puta cuando le hacía eso, sin embargo, por eso seguía conmigo, para poder recrear una y otra vez aquella traumante experiencia donde su primer novio la hizo sentir como una cualquiera. Cuál es el afán del ser humano de repetir experiencias traumáticas?
Ya estamos en septiembre y sigo con la misma interacción con ella, si hubiera sido un caballero y la hubiera tratado como una dama hace meses que se hubiera ido. Ella, al igual que yo, tiene la estúpida necesidad de repetir el mismo patrón que nos hace sufrir, y ella, al igual que yo, no estará con alguien que valga la pena, al menos no durante esta etapa.
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