Esta es una historia de ella y no mía. Si bien es cierto que el invierno se nos perdió en el 2010, también es cierto que eso garantizo su existencia en el 2011. Es decir, el día era 15, el mes era enero y la temperatura era excesivamente alta para la temporada. Un calor de esos que provocan los besos impertinentes y el sentimiento de culpa por ver con amor a un hombre que no es su hombre. Si tan solo se hubiera quedado en miradas tal vez no hubiera existido tanta culpa pero que se yo sé de las emociones de una mujer.
Ella obviamente no dijo nada, ni a su hombre ni al que ahora besaba. La idea de amar a dos y sobre todo de ser amada por dos hombres le emocionaba, pero lo que realmente le excitaba era la adrenalina de saber que cada que se iba a la cama con uno de ellos tenía que mentir incansablemente, cuidarse de no gritar el nombre equivocado o decir las palabras incorrectas. Ella vivía la aventura, el novio la mentira y el amante la diversión, después de todo era este ultimo el único que conocía la situación real, sabia del novio y su temperamento, sabía que él era el amante la víctima y sabia de las mentiras y problemas de identidad paternal de aquella mujer, pero toda la situación le resultada casi tan cómoda como cómica.
La historia no ha acabado, apenas y empieza, pero mientras se desarrolla el amante continua en espera de la respuesta de aquella carta, el entiende la ausencia de ella, y espera como ansias la respuesta que pronostica será trágicamente cómica.
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