En los últimos meses he cambiado demasiadas cosas en vida y la vida ha cambiado demasiadas cosas en mi. La luna ha dejado de ser la luz que guía mi camino de bar en bar y se ha vuelto la tierna acompañante en mis largas noches de sueño. He cambiado la cerveza por café y el whisky por te rojo. Ya no voy a bares, ahora voy a clases y los burdeles los he cambiado por noches de poesía.
Ya no escribo a media noche tratando de perder algo que traigo dentro, ahora escribo a medio día tratando de encontrar algo que esta afuera. Sigo corriendo por las madrugadas, pero ahora lo hago persiguiendo un sueño y no huyendo de una pesadilla. El cigarro ese sigue igual, Benson and Hedges ligths. He ganado peso, ya estoy dentro de los limites sanos. También he cambiado mi ciudad, he regresado al norte, a donde pertenezco. He dejado de luchar contra mi naturaleza, he aceptado quien soy y mi rol en este mundo. He aprendido aceptar las puertas que abre la vida y he dejado de intentar puertas que no existen. Por último, he cambiado el nombre y el cuerpo de la mujer que amo, y sin embargo, sigue siendo la misma.
He cambiado todo lo que podría cambiar de mi y sigo siendo igual, igual en esencia pero no en expresión, ahora sonrió, abrazo y beso con el corazón. Irónica es la vida, irónica es el cambio. Mi felicidad te la sigo debiendo a ti, hace años con tu cercanía y hace meses con tu lejanía.
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