Quien nace en esta tierra que es tierra del hombre, entiende que la única forma de sobrevivir es con el alma muerta. Hemos regresado al mismo ciclo, triste, patético y vicioso, tan lleno de energía que provoca la muerte y tan lleno de felicidad que olvidamos lo que es el hombre.
Todo nace en las ideas, con el corazón en orden y la mente fija en los objetivos básicos: la justicia, la libertad y el alma. Sufre una transición entre ideales y locura, o lujos e incoherencia. Acaba como ya sabemos, bajo una pérdida total de la razón y un corazón totalmente desorientado.
Yo propongo una revolución, pero no como las anteriores, yo propongo una revolución donde dejemos morir al hombre enviciado y dejemos renacer dentro de cada uno de nosotros al hombre puro, inocente, coherente.
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