Tuesday, March 8, 2011

Recuerdos de Boston

Hoy jueves por la tarde, día soleado en la ciudad que me alberga, día lluvioso en la ciudad considera casa por mi amigo Chuy. Hablamos, cosas que para mí son triviales y para el son memorables, somos muy distintos, sin embargo, excelentes amigos. Chuy no es una persona ordinaria, tiene una personalidad peculiar, un pelo horrible que intenta mejorarse con los cuidados descuidados de una persona que no tiene la mas mínima idea de lo que está haciendo, una nariz estilo "judía" que combina a la perfección con su manejo de las finanzas, es de estatura chica y tiene una mirada tan perdida como su alma y que trata de esconder sin exito la descripción de las fantasías más oscuras y desagradables, mismas que constantemente visita en un diccionario urbano. Habla del amor como si supiera lo que es, discute conmigo como seria le sesión perfecta con una musa, yo argumento pasión, violencia, amor, ternura y tal vez unos cuantos dólares, el por su parte argumenta sus métodos para bajar la tarifa. Después de varias horas decidimos cambiar de tema.

Le digo a manera de agradecimiento por su amistad que es una personita súper especial, el, en su típica respuesta fría e insensible contesta que él no es una personita, que si alguien en este mundo lo es, seria Domba. Argumento que su respuesta representa la ausencia de corazón y contesta con una frase simple y poco original "vete a la verga pendejo", rápidamente se arrepiente de su comentario, pero no lo hace honestamente, sabe que aun le debo su dólar de la semana y prefiere perder la dignidad pidiéndome perdón antes de perder su dinero.

Chuy es un experto en la tierra y aun mas en lo que produce la misma, vive de los melones y uno que otro limón, comparte la cosecha regalando plátanos a sus amigos cercanos. Dice que sabe cabalgar sin embargo hace años perdió a todos sus caballos, la versión oficial es diferente de la leyenda que dice que los caballos salieron huyendo de la presencia de chuy. Recuerdo hace muchos años haber leido que los animales son sensibles a los demonios del infierno.

Mi amigo Chuy a pesar de estar totalmente perdido en una realidad que nadie conoce es un buen tipo, mi apuesta seria que hace falta una nena sabrosota que rompa esa piedra que tiene en el corazon y la convierta en un caramelo sabor sandia o en su defecto varias noches de exceso de alcohol y lucha libre. Bueno esa es mi percepción, sin embargo Chuy no deja de ser un misterio que no cualquiera se atreve a descifrar.

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