Wednesday, March 30, 2011

Signos y Flecas

El hogar es donde el corazón llora, reír es fácil y se puede hacer en cualquier lado, llorar por otro lado requiere coraje. Es de noche y estoy un tanto perdido, Sabina en el fondo ayuda a la confusión. Las ideas que hoy rondan las paredes de mi cuarto de hotel son sencillas, no quiero partir de aquí, mi rumbo dice norte, mi corazón apunta al sur y todo se vuelve una batalla más en esta guerra que lleva demasiado tiempo ya.

Tiendo hablar asumiendo que mi interlocutor o interlocutora entiende el contexto, lo hago apropósito, porque si alguien no entiende mi contexto entonces no tiene derecho a entender mis palabras tampoco, es sencillo, es simple, es lo que es, y siempre lo es.

Estoy a un minuto de cambiar de día y el tiempo me aterra, a veces lo lento que pasa y a veces lo rápido, pocas cosas me aterran últimamente y las noches frías son una de ellas, por eso huyo al calor, por eso estoy contento con la primavera, siguen al menos 6 meses de felicidad antes de que empiece el tormento, primero con las hojas caer, después con la lluvia y al final con las nevadas que solo me llevan a un pasado que me marco. Entre tanta diarrea verbal me pregunto que sintió Sabina la primera vez tomo una guitarra, y podría adivinar a que fue un sentimiento parecido en el fondo mas no en la forma a la primera vez que yo tome aquella mujer que tanto me amo. Soy hombre, que puedo decir, las mujeres tienden a marcar mi vida, puedo llegar amar hasta ser destrozado y puedo ser amado al grado de provocarme una indiferencia asquerosa.

Que sigue? Cuál es el siguiente paso?, preguntas que se repiten una y otra vez en mi mente que ya ha tomado autonomía, al menos hasta que el cansancio del cuerpo apague la conciencia y prenda la subconsciencia. Las respuestas varían, pero la que mas resuena es el recuerdo de la última vez que me sentí así, y de lo que paso después. Dicen que la historia se repite, y yo digo que es porque no nos queda de otra, yo solo espero que mi historia se repita hasta la mitad y poder tener la capacidad de reescribir la otra mitad.

Podría mentir, hacer lo que la gente normal hace y fingir que todo está bien, exagerar lo malo cuando necesite atención o volverme adicto a una relación o persona o sentimiento, pero prefiero no hacerlo, prefiero decir la verdad y esconderme en mi transparencia, prefiero ser el loco sabe amar que el cuerdo que confunde comodidad con satisfacción.

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